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"EL AVANCE" Y EL MUNDO RURAL

Actualizado: 12 dic 2020

Por: Meraki // Ig: @marietus9


La Fueva es un municipio del pirineo aragonés, situado en la Comarca del Sobrarbe, en la provincia de Huesca. Consta de 46 pueblos, de los cuales, solo 26 siguen habitados. Un día normal aquí es tranquilo, la gente vive de la agricultura, la ganadera, el turismo etc. No somos muchos, nos conocemos todos y estamos orgullosos de lo que somos y vivimos felices. Pero hace unos días esa tranquilidad se disipó con la llegada de unas cartas enviadas por una gran empresa de placas fotovoltaicas, una a cada propietario de tierras de este municipio. En esas cartas ponía que a los propietarios que cedieran su territorio se les abonarían 1200 € por hectárea. Una cantidad realmente alta si lo comparamos con lo que pueden ganar a la hora de arrendar el terreno a agricultores para que exploten las tierras. El problema es que la mayoría de los beneficiados por este trato no viven en el municipio, no necesitan esas tierras para dar de comer a sus rebaños, o para subsistir, y lo entiendo, siempre viene bien un dinero extra en el bolsillo y más cuando el contrato que te ofrecen es de 30 años de duración.


Con estas cartas y esta propuesta surgió un miedo al que nunca habíamos tenido que enfrentarnos. El miedo a no poder vivir en el lugar en el que nacimos porque parte de las tierras que te dan de comer pueden ser arrendadas a otra causa, que ya no puedes vivir de ellas, que vas a perder dinero, y más importante, tu forma de vida.Hablo de miedo también, porque no sabéis lo que es imaginar el despertarse un día siendo joven agricultor o habitante de la zona y ver un mar de placas en lugar de las increíbles vistas del campo verde y las ovejas pastando. Si lo miramos desde una perspectiva humilde, dejando de lado la parte económica, las personas que vivimos honradamente de la tierra nos tendríamos que ir, cerrarían negocios y la gente tendría que cambiar la tranquilidad del campo por el estruendo de la ciudad, destituidos por el avance tecnológico.


El día que me enteré no sentí miedo por el hecho de que hubiera aparecido esta oferta, sentí miedo porque sabía que la gente iba a sacar su lado avaricioso y egoísta, un lado que ya sea porque soy joven o inocente jamás entenderé. Como en cualquier pueblo pequeño tenemos la suerte de conocernos entre todos, de poder hablar con el vecino y saber si tiene problemas. Pero ¿Y qué pasa con la gente que no vive aquí? Esa gente desconoce las circunstancias de los que mantienen vivo ese territorio al que apenas viene, y que si lo hace es para relajarse o desconectar. Jamás conseguiré entender por qué la gente en vez de ayudar al de al lado lo pisa ¿Por qué no echar una mano en vez de soltarla? Realmente éste era mi mayor miedo, ver una Fueva dividida, un municipio separado por la avaricia económica y por el sentimiento de amor por un valle, por una forma de vida y por la esperanza de un futuro aquí.


Sí, siento miedo, mejor dicho, estoy acojonada. Y no solo por mí, sino por mis vecinos, mis amigos y mi valle. Un valle que destaca por sus gentes trabajadoras, por sus vistas y por muchísimas cosas más que no podría describir porque están grabadas en lo más profundo de mi corazón. Ojalá con este comunicado la gente vea que hay algo más allá del dinero, que hay vidas, hay amor, y sobre todo ganas de que la Fueva no se pierda y caiga en el olvido. Tengo miedo de que mi valle deje de ser lo que es hoy, tengo miedo de no poder vivir mi vida como yo quiero, tengo miedo a tener que dejarla y cambiarla por otra que yo no he elegido.




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